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Urge reactivar el sector

Construcción 


Por Humberto Rivas / Director del Especificaciones en Grupo Ordiez


La construcción y la remodelación en el país han ido a la baja, y en algunas zonas parece que se han detenido por completo. Sin importar de dónde vengan los recursos (directamente de los inquilinos o mediante crédito bancario o estatal), los trabajos se han retraído. Esto se debe a la incertidumbre que se tiene en la política gubernamental.


Desde el año pasado, cuando se dio a conocer quiénes encabezaban las candidaturas para la Presidencia, las inversiones en este rubro se pararon. Una vez que se supo el ganador, el efecto fue más notorio. Muchos permisos de construcción e inversión se detuvieron.


En el caso de proyectos y diseño, los trabajos que se hacían regularmente por un costo promedio acordado han bajado por “la competitividad”, provocando que algunas casas constructoras incluso reduzcan sus costos con tal de darle salida a proyectos. No obstante, esta decisión ha ido en detrimento de la calidad de las instalaciones, las cuales presentan deficiencias en sus especificaciones y en las características técnicas de los equipos.


En el sector de obra pública, tanto los proyectos nuevos como las remodelaciones sintieron también el efecto del cambio de sexenio. Ambos rubros presentaron un ritmo semilento, debido a que los recursos nunca fueron liberados. Incluso se cree que muchas secretarías caerán en subejercicios.


Es cierto que el sistema económico mundial actual está a la baja, pero en México en especial el mercado de la construcción y la remodelación tiene ya más de 12 meses con cifras negativas. La inversión para estos rubros ha vivido una caída que no se había visto desde 2009, cuando se presentó una contracción de -3.1 % en los valores de producción de las empresas de la construcción, mientras que la obra civil reportó un descenso de -2.3 %, según datos proporcionados por el Centro de Estudios Económicos del Sector de la Construcción.


Adicionalmente, obras que se tenían apalabradas para realizarse se han frenado por completo. Este efecto se ha visto a nivel nacional. Las estimaciones de crecimiento eran de 1 a 2 % para 2018; de 2.5 % para 2019, y de 3.5 % para 2020. Pero la realidad es que de enero a mayo de 2019 se registró una contracción de -3.2 % en relación con el mismo periodo del año pasado. Este año la obra pública registró un descenso de -4.8 %, mientras que la obra privada presentó -1.9 %, lo cual significa el peor periodo para este rubro desde 2011.


La industria de la construcción es la cuarta actividad económica en el país. Genera 8 % del PIB nacional, brinda 6 millones de empleos directos y 3 millones de empleos indirectos. Sin embargo, la falta de efectividad en la aplicación de los recursos destinados al sector por la Austeridad Republicana ha obligado a adelantar licitaciones programadas para 2020, con tal de que los números del crecimiento se puedan mover.


Así, se destinarán 48 mil 500 millones de pesos al desarrollo de 18 proyectos, enfocados en infraestructura hidráulica, desarrollo urbano, telecomunicaciones y manejo de residuos sólidos. El 80 % de los recursos provendrá del sector privado (mediante asociaciones público-privadas) y 20 % del FODAIN de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y aportaciones estatales. Con esto se pretende darle un impulso al sector de la construcción.


Para la construcción residencial, el último trimestre del año representa comúnmente un periodo de dinamismo, ya que la gente suele ocupar sus ingresos extras para mejorar o remodelar sus viviendas. Veremos si los factores antes mencionados no impactan también en este rubro.


Lo que se espera para el próximo año es que por lo menos se reactive el mercado y se destraben los permisos para la edificación de diferentes inmuebles. Esto podría hacer que la confianza de los inversionistas repunte y que las inversiones empiecen a caminar. Para algunos analistas, la situación en México es buena, sobre todo en el aspecto político. Es verdad que el actual Gobierno prometió invertir una fuerte cantidad de dinero durante 2020. Y aunque no especificaron en qué mes, podría ayudar en la economía general de México.


Pese a todo, el deber de los mexicanos es que cada quien, a su manera, ponga todo el ímpetu que pueda para prosperar tanto en lo individual como a nivel país y para que todo esté mejor. Hay que trabajar más duro, más tiempo, con mucho más ahínco y muchas más fortalezas.

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