Mismo oficio, realidades diametralmente opuestas

Como plomero en Estados Unidos, Mario Díaz Saenz llegó a ganar en una semana, libres de impuestos, 1 mil 700 dólares (alrededor de 34 mil pesos mexicanos actuales). Según sus cálculos, los ingresos anuales en este oficio rondan los 50 mil dólares (¡1 millón de pesos!). 

El IBISworld, una empresa de consultoría y análisis de diversos sectores productivos de Estados Unidos, registraba que en 2019 el sector de la Plomería era un mercado que producía 112 billones de dólares; que era ejercido por alrededor de 500 mil plomeros y en el que participaban 123 mil empresas de contratistas. Asimismo, auguraba un crecimiento anual de entre 12 y 19 %.


“Estos servicios incluyen instalación, reparación y mantenimiento de tuberías y electrodomésticos de distribución de agua, calentadores de agua, trituradores de basura, fregaderos de baño y cocina, tuberías de agua y otra fontanería. Incluyen, también, limpieza de alcantarillado y desagüe y repintado de cobre”, especifica en su estudio Plumbers in the US.

La experiencia de Mario y un análisis tan detallado y minucioso como el del IBISWorld dan cuenta de cuán importante y qué tan bien identificado se tiene este sector en Estados Unidos (y no habría que tener duda de que hay estudios igual de profundos para cada oficio), pero, sobre todo, demuestran la preocupación que existe por fomentar las buenas prácticas desde el lado gubernamental.


Pero, ¿qué sucede en México? Llama la atención que el primer esfuerzo serio por conocer las características de los subsectores productivos nacionales se diera a través del Sistema de Clasificación de Ocupaciones, implementado en 2011, pero cuyos resultados se reflejarían hasta 2020, a través del portal datamexico.org. 

Al área de la Plomería, que se le emparenta con la albañilería,
le corresponde el número de clasificación 922 de la nomenclatura del SINCO, en el subgrupo de “Trabajadores de Apoyo en la Construcción y la Plomería”.


Esfuerzos conjuntos entre la Secretaría de Economía y el servicio de generación de datos Datawheel hicieron posible que apenas el año pasado, 2020, se presentara un rastreo económico de este subsector. 


Según estos resultados,
la albañilería-plomería la ejercen en México 1.49 millones de personas (sin definir exactamente cuántas personas son plomeros y cuántas pertenecen al gremio de la construcción). El salario promedio que tienen estos trabajadores es de 4 mil 800 pesos mensuales, con un promedio de trabajo semanal de 48 horas; una fuerza laboral en la que predominan los hombres, con 98 %, y un promedio de edad de 32 años.

Aunque detallado, la Paccata minuta (pequeña falla) de este análisis es suponer que todo plomero es albañil y que todo albañil es plomero. Y si bien la praxis en México podría reafirmar esta falacia, la realidad es que no debería confundirse ni ejercerse uno u otro sin conocer lo que implica en cada caso.


“En México no hay normas que te especifiquen cómo debe quedar una instalación, cómo debes de hacer los trabajos. Prácticamente cualquier persona que pegue un tubo se llama plomero.
La cosa con la plomería es saber las pendientes, los diámetros, las presiones del agua fría y del agua caliente”, reconoce Díaz Saenz.

Si bien los métodos constructivos en el país dejan fuera algunas de las prácticas fundamentales en términos de instalación para Estados Unidos, el que no haya especificación deviene en los resultados que arroja la Secretaría de Economía, el más trascendente, que prácticamente todo el subsector labore en la informalidad (93 %). 

La pregunta es, entonces, ¿se necesita un sector más profesional?

Aplomex, una asociación para mejorar

“La perspectiva permite el juicio; la comparación, la reflexión”, aseguraba el filósofo francés, Jean Paul Sartre. Una vez en México, el desencanto de Mario no fue tanto el que su oficio se depreciara tanto económicamente (como sea, asegura, un plomero puede ganar bien si se enfoca), su desencanto surgió al comparar el nivel de instalaciones que se realizan en México. 

“Cuando regresé,
me empecé a encontrar con muchos trabajos mal hechos, casas bonitas y grandes, pero con problemas de presiones de agua; de drenaje mal conectado; no había ventilación, e incluso no la conocen”, reconoce. Asimismo, notó que no hay escuelas de plomería y que los cursos que se dan para certificación son muy limitados o quedan muy lejos.


Una vez, estando en las redes sociales, dio con un grupo en Facebook, Plomeros de los Buenos, y con su administrador, Miguel Ángel Calvillo. Después de platicar varias veces con él, cayeron en cuenta de que la única forma de poder hacer notar y distinguir la especificación en la plomería era creando una asociación: así nació la Asociación Plomeros de México (Aplomex). 

Inaugurada formalmente hace poco menos de un año,
Aplomex pretende ser una asociación sin fines de lucro que promueve la capacitación, la certificación y actualización para el plomero nacional, a través de un esquema similar al de Estados Unidos; es decir, realizar una evaluación acorde a la realidad mexicana, para expedir una credencial que respalde a los agremiados, así como tener un rastreo de todos para que cuenten con actualizaciones periódicas sobre su oficio.


“Lo que estamos tratando de hacer es formular un primer examen con 15 preguntas básicas. Una vez que pasen esta prueba, nuestra intención es que a través de una videollamada, el solicitante pueda realizar una evaluación de soldadura o de algún paso de la instalación que puedan hacer fácilmente, para que finalmente pueda recibir el reconocimiento. Queremos que sea virtual para que el que está en Baja California pueda realizar su examen sin que tenga que moverse a otra ciudad”, explica. 

No obstante, lo más complicado para Aplomex paradójicamente ha sido cambiar la manera de pensar de los plomeros. En este sentido, el presidente de la Asociación advierte algún escepticismo entre sus colegas, quienes al venir de un método tradicional de trabajo la mayoría, difícilmente aceptan críticas para mejorarlo.

Jorge González, Registro de Asociados

Póster de Estados Unidos. El plomero protege la salud de la nación. 

Mario Saenz, Presidente de Aplomex

Una asociación para mejorar la plomería nacional: Aplomex

Sin embargo, la prueba no acaba ahí. Una vez pasadas estas dos etapas, tienes que realizar la instalación de un bolier -uno de los elementos principales en las instalaciones hidrosanitarias- la cual, por si fuera poco, va a acompañada de otras 20 preguntas


La prueba finaliza con la instalación completa para una casa prototípica de Estados Unidos. Cabe resaltar que en esta parte sólo tienes tres oportunidades para calcular el material que necesitarás, hacer el pedido correspondiente, hacer la instalación, y más importante, comprobar que efectivamente no hay desperdicios. El resultado de la prueba lo recibirá el plomero Master con el que has estado trabajando.

Carlos Ayala,

Comunicación en Aplomex

 Miguel A. Calvillo, Tesorero de Aplomex

Mario Díaz Saenz ejerció la plomería durante una década en Estados Unidos. Al regresar a México, notó la diferencia sustancial que existe entre ambos países para el mismo oficio. Junto a unos compañeros de oficio decidió crear Aplomex, primera asociación de alcance nacional que desea ver por el profesionalismo del plomero mexicano.

“Imagínate a una persona que no ha utilizado una brida, elemento que lleva 10 años utilizándose en el país. Hay personas que siguen prefiriendo el cuello de cera para la instalación de un sanitario, un elemento que se desgasta más rápido. De 10 sanitarios que se instalaron hace tres años, es muy probable que ocho ya no tengan el sello; pero por la costumbre y el desconocimiento de materiales nuevos siguen prefiriendo la segunda”, ejemplifica.

Además, otro de los conflictos que ha notado en este periodo de trabajo es el que muy pocos plomeros vean los beneficios que tendrán al ser asociados, luego de pagar una cuota mínima.
Para el plomero nacional, quizá por la misma dispersión del oficio, no está en su registro el tener que pagar por capacitación o por pertenecer a algún gremio (como tampoco lo está para el albañil), lo cual lo único que ha generado es una polaridad en el concepto de cobro por servicios. 

“En EU pueden ganar hasta 52 mil dólares al año.
Aquí en México el detalle es que ganas según donde te enseñaron a cobrar y a veces te quedas corto porque realmente no se sabe cuánto se debe de cobrar. Por ejemplo, en la Ciudad de México, la instalación de un sanitario te puede costar 300 pesos; en Monterrey, esa misma instalación, puede ser desde 1 mil y hasta de 5 mil pesos, dependiendo del sanitario”, refiere. El tema, para resumirlo con una ejemplo paradigmático, es el del especialista que te cobra por saber qué botón es le que debes oprimir para que tu boiler funcione. Esto no quiere decir, no obstante, que los plomeros deban ser caros, significa que es generar un mejor trabajo para tener una mejor calidad de vida.

Para el presidente de Aplomex, si bien su deseo de ser un agente de capacitación se ha visto concretado gracias a la empresa
Coflex, que hace seis años lo nombró Coflexperto, lo cual lo ha llevado por diferentes estados de la República capacitando en tecnologías de la marca, también sabe que la asociación sería un ancla de visibilización para el futuro del sector. 

En este sentido, su ideal es que antes que de llegue el Gobierno, porque se necesitará una unidad verificadora, “el plomero de antemano y por su cuenta ya cuente con el respaldo de la asociación, tenga los conocimientos necesarios para realizar su trabajo, ya que uno de los principales problemas del plomero nacional es que su forma de aprender ha sido tan empíricamente que muchas veces no saben por qué están utilizando cierto material, lo hacen porque así se los enseñaron”.

Aplomex, conformada por Carlos Ayala, Tomás López, Jorge González, Miguel Ángel Calvillo y el propio Mario Díaz, cuenta en la actualidad con poco más
de 100 asociados, pero su alcance y su labor ha tenido resonancia también entre colegas de países de Sudamérica, como Argentina y Panamá, con quienes ha tenido pláticas con miras a fortalecer el sector en toda Latinoamérica. Además, su nombre como asociación empieza a ser parte de foros internaciones relativos al buen uso del recurso hídrico, como en la pasada Water Expo, que se realizó de manera virtual a inicio de mayo pasado. 

Aun con las vicisitudes de cualquier empresa que inicia, los hechos recientes le hacen creer que van por buen camino, uno en el que
el plomero es el único si decide recorrerlo: “Yo creo que es responsabilidad del plomero querer hacerse un buen plomero; una persona que se dedica a la plomería puede tener una vida muy buena, pero es el plomero el que tiene que buscar la manera de mejorar, porque las recomendaciones entre vecinos casi siempre van a dar con un albañil”. 

especificar en redes

Tomás López, Sistemas y Directorio

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© Aplomex

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Imágenes. (Izq.) Constancia de certificación como plomero en Estados Unidos; (Dcha.), Mario Díaz, Plomero Experto Coflex y Presidente de la asociación Aplomex.

Sí éste es aprobatorio, recibirás tu credencial de plomero certificado, pero a lo largo de tu vida laboral tendrás que renovarla periódicamente, es decir, tendrás que seguir capacitándote en nuevas tecnologías. 

¿Puedes seguir laborando, aun si no renuevas tu credencial? Mario Díaz asegura que sí, pero que prácticamente nadie lo hace: “Si alguien decide contratar a una persona que no tiene su credencial vigente, y llega a suceder un accidente, el problema es, no tanto para quién toma el trabajo, sino para quién contrató sabiendo que no se cumplían con los requisitos mínimos que establece la ley pertinente de ese país”, advierte.


Mario Díaz, plomero Master, trabajó por más de ocho años en el sector residencial en Estados Unidos, en condición de ilegal. Este hecho, además de la crisis económica que vivió el país del norte de América entre 2008 y 2009, amén del saber que sus hijos difícilmente podrían ingresar a una universidad si así lo deseaban, les hizo replantearse como familia regresar a su país natal, México, y aquí ejercer el oficio que había estado desarrollando durante ese tiempo.

​​[ PLOMERÍA ] [ ASOCIACIONES ]


Ciudad de México, 18 de mayo, 2021


Por Ángel Martínez / Coeditor de Revista Especificar


Mario Díaz llegó a Estados Unidos en el año 2000 en calidad de turista, aunque en su mente siempre estuvo la idea de encontrar trabajo y poder residir ahí un largo tiempo. Desde su llegada, comenzó a laborar en el sector de la Plomería, específicamente en el área de drenaje de las casas, una de las más complicadas, lo que le hizo ver el profesionalismo con que se veía este oficio en aquel país.

Para ser considerado plomero, explica, tienes que comprobar haber trabajado 2 años o un total de 4 mil horas junto a un
plomero Master, quien a la postre se convertirá en la persona que valide el tiempo que has invertido en la categoría de aprendiz. 

Si pasando este periodo has considerado certificarte como plomero, existen dos opciones: sacar la credencial que te valida como plomero experto en el área comercial; o bien, tramitar la credencial que te valida como plomero con especialidad en el sector residencial (no obstante, para cualquier caso, debes dominar los conceptos básicos del otro)


“Ya que te avalan, tú mandas la solicitud a la capital del estado (en su caso, a la capital del estado de Texas), y ellos te dan unas guías de estudio basadas en el Código Universal de Plomería y el Código Internacional de Plomería, con un tiempo de tres meses para presentar el examen”, recuerda. 

El examen, que parecería del nivel para entrar a cualquier universidad en México, consta de dos primeras partes: una evaluación teórica de alrededor de 100 preguntas; y una práctica, donde tienes que hacer cortes de tuberías, mediciones, roscados, cementos, fórmulas para determinar el largo del tubo cuando lleva ángulo y demás. 

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