Contra Incendio


Por Christopher García / Editor de Revista Especificar 


Debido a la falta de datos sobre su recurrencia e intensidad, parecería que los incendios en México tienen la misma intermitencia que los sismos. Sin embargo, cifras del Consejo Nacional de Protección Contra Incendio (Conapci) muestran que estos percances se presentan con más frecuencia de lo imaginado: en 2018 ocurrieron alrededor de 3 mil incendios. Además, dicha cifra podría incrementarse en un factor de 10 % anual, debido a la incorporación de nuevos materiales para la construcción.


Resulta significativo que más de la mitad del total de incendios del país (52 %) ocurre en el subsector casa habitación, donde las medidas de seguridad para detectarlos y mitigarlos son prácticamente inexistentes, mientras que el 32 % ocurre en edificios de uso mixto y apenas 3 % en edificios de oficina y de uso industrial.  ¿Quiere esto decir que el grado de protección reduce la cantidad de eventos o que se le ha puesto atención al sector equivocado? 


Por mucho tiempo, los esfuerzos en la creación de normativas contra incendio, tanto obligatorias como voluntarias, se han enfocado en edificios comerciales, en espacios donde la afluencia de gente implica un riesgo mayor, o bien, en donde es crítico proteger los elementos que hay en el interior. Esto puede deberse a que los materiales constructivos tradicionales para casa-habitación (en su mayoría ladrillo precocido) parecían suficientes para resguardar el inmueble. Sin embargo, para Eurídice Ibarlucea, especialista en Protección Contra Incendio para Victaulic México, el confinamiento que atraviesa el país ante la pandemia de Covid-19 pone en evidencia la falta de elementos para la mitigación de incendios en los hogares y los riesgos que esto genera.


En entrevista con Especificar, la especialista explica que el uso de multicontactos y extensiones, el incremento en la cantidad de aparatos electrónicos en los hogares, así como el aumento en el número de personas habitando al unísono en estos espacios incrementa el riesgo de percances relacionados con el fuego. “Todos estamos acumulados en nuestras viviendas, edificios que carecen de protección”.


Para Ibarlucea se debe transitar con paso firme hacia el desarrollo de hogares más seguros, sin que esto implique un gasto extraordinario para las familias. Los sistemas contra incendio adecuados deben convertirse en parte fundamental de cualquier proyecto inmobiliario y guardar la misma importancia que aspectos como la estética y el confort.


Especificar (E): ¿Cuál es la situación a la que nos enfrentamos actualmente?
Eurídice Ibarlucea (EI): Es un hecho que gran porcentaje de las personas están trabajando desde su casa. En esta situación, hay varios aspectos por considerar. Uno de ellos es la seguridad que tenemos en todos los edificios o en inmuebles dedicados a la vivienda. Normalmente, en el mercado de protección contra incendio estamos acostumbrados a proteger los centros de trabajo o los espacios comerciales. El punto principal de brindar esta protección es salvaguardar la vida humana; sin embargo, en estos momentos, la vida humana está en casa y está en riesgo. Es un buen tiempo para reflexionar y ver la seguridad como un tema más serio en las áreas donde vivimos.


E: ¿Cuáles son los elementos mínimos de protección contra incendio que establece la normativa para una casa habitación?
EI: Las normativas que tenemos en una casa habitación van muy enfocadas a lo que pide el Reglamento de Construcción: una determinada respuesta al fuego y evitar que se incendie el material constructivo. En este sentido, los muros, las puertas, las ventanas, deben tener un cierto tiempo de resistencia hacia el fuego. Estamos hablando de dos horas. ¿Por qué? Porque, en teoría, los servicios de emergencia (bomberos) deberían de llegar en menos de ese tiempo. Entonces, si cumplimos con todas las regulaciones de retardo al fuego en materiales, podemos controlarlo y no se expande a otras áreas del inmueble.

En la actualidad, las regulaciones piden extintores solamente para edificios de tipo comercial. Ahí sí tenemos que cumplir con algunos lineamientos. No sólo existen los extintores de PQS (polvo químico seco), también hay para fuegos Tipo D o Tipo K (de cocina o de metales, respectivamente). Dependiendo del tipo de fuego es el tipo de extintor que deberíamos tener.

En algunos inmuebles tenemos rutas de evacuación y algunos más cuentan con estaciones de manguera y extintores. Sin embargo, dentro de los departamentos o de la casa habitación no es obligatorio el uso de éstos, lo cual resulta importante porque, aunque en la actualidad todos estamos en casa, hasta hace poco las personas que pasaban más tiempo en casa eran adultos mayores o amas de casa, e incluso niños. Gente no necesariamente capacitada para saber qué hacer en caso de un incendio. Dicho de otro modo, no hay una regulación como tal.


¿Qué deberíamos de tener? Lo primero, elementos de detección y alarma contra incendios, ya que muchas veces estos suceden en áreas que no están vigiladas. Los detectores ayudan a generar una alarma en el momento en el que se empiece a generar un incendio y sirven para avisar a las personas a salir del inmueble.


Otra cosa sería contar con extintores, para poder abrirnos espacio y salir de la casa. Aquí es importante saber de qué tipo de extintor se trata, porque si yo ocupara un extintor incorrecto, podría incluso extender el fuego en vez de mitigarlo. Por ejemplo, un extintor PSQ en la cocina, por la presión de chorro que estoy generando, podría hacer que el aceite brinque, generando una posible propagación de la flama. Entonces, es importante entender qué tipo de extintor es el que voy a ocupar en cada área. Y, obviamente, tener cierto entrenamiento con las personas de casa para saber qué hacer en caso de un incendio.


En México somos muy propensos a tener altares. Esto es un peligro, porque tenemos velas, naturaleza muerta, cortinas… elementos que pueden ser el inicio de algún incendio. Evitar riesgos es lo primero que debemos hacer. 


E: ¿Existe algún elemento de protección contra incendio que nos permita controlarlo sin la necesidad de que una persona lo active?
EI: Controlar un incendio para alguna persona que no esté capacitada va a ser muy difícil. Muchas veces, aunque tengamos una estación de manguera en nuestro edificio o un extintor, el factor del tiempo influye. Va a ser muy difícil que una ama de casa, un adulto mayor, niños o adolescentes tengan la mente clara para saber cómo actuar en este tipo de circunstancias


¿Qué sería lo mejor? Nuestra única responsabilidad es cuidar y salvaguardar nuestra vida. Si empieza a entrar humo en la zona en la que estamos, lo primero que hay que hacer es tocar la puerta con cuidado (sin tocar las manijas o el picaporte de metal) para, dependiendo de qué tan caliente esté, calcular qué tan cerca está el fuego y determinar si se puede salir y evacuar. En caso de que uno pueda salir, la función de los extintores, más allá de que podamos controlarlos, es abrirnos camino para poder llegar a la ruta de evacuación, si es que se puede. Si no se puede, lo que debo de hacer es cerrar la puerta, confinar el espacio y tapar con trapos debajo de la puerta. 


No solamente el factor del fuego es dañino, también está el caso de los humos tóxicos. Si queremos protegeremos de éstos, y si tenemos la opción de mojar un trapo y cubrirnos la nariz y la boca para no respirar los humos tóxicos, hay que hacerlo. ​Si no tenemos algo qué mojar, pues al menos ponernos algo de tela para poder protegernos y evitar que los gases tengan un efecto en nuestra salud. 


Lo ideal sería tener sistemas automáticos contra incendio. No se comparan con la parte comercial, por supuesto, en la cantidad de agua que necesitan. Son rociadores mucho más pequeños, porque en las viviendas el tipo de combustible que vamos a encontrar es generalmente orgánico, más fácil de apagar. Es algo que deberíamos de mirar como tema de seguridad.


E: En un departamento, ¿es recomendable que haya un rociador en cada habitación?
EI: Cuando hablamos de sistemas de rociadores automáticos contra incendio, éstos se diseñan por área de aplicación. En este caso, de la cantidad de agua que necesitamos para extinguir un riesgo de incendio. Y esto va a ir definiendo lo que necesito en cada habitación o en cada área. 


En una vivienda vamos a tener recamaras, sala, comedor, cocina. En general, estas áreas frecuentemente tienen tapicería, relleno; hay ropa en las habitaciones. En el caso de la cocina, hay materiales para la preparación de alimentos. Todos estos son focos de riesgo. Para diseñar el sistema de rociadores, necesitaremos entender la configuración de cada vivienda; saber cuántos rociadores se necesitan en cada habitación. El día de hoy no lo tenemos, y no veo tan cercano que llegue a pasar. Sin embargo, aunque no sea cercano, es un punto que deberíamos empezar a considerar. Pero, ¿qué puedo hacer hoy que no tengo ningún proyecto de instalación? Simplemente ver los riesgos en los que estamos inmersos. 


Si está a nuestro alcance, debemos considerar poner detectores. En un edificio comercial no es la mejor opción; sin embargo, en una vivienda pudiera llegar a ayudarnos. Algún detector de humo, que son relativamente económicos, nos podría ayudar a salvaguardar nuestro hogar. También podemos tener un detector de fugas de gas, así como extintores. Aunque éstos últimos no son bonitos ni elementos decorativos, valdría la pena tenerlos en un lugares visibles y a la mano.


E: ¿Existe alguna norma que regule la protección contra incendio en casa habitación además de los Reglamentos de Construcción?

EI: Que yo conozca, no. Los Reglamentos de Construcción varían en cada estado; algunos se rigen por el de la Ciudad de México; otros tienen reglamentos propios, pero difícilmente vamos a encontrar algo que nos regule en cuanto a sistemas de protección contra incendio.


En el caso de los centros de trabajo, sí tenemos normativas. La NMX-066 para rociadores automáticos es un buen esfuerzo, que tiene un par de años en revisión. Ésta es obligatoria para edificios gubernamentales; sin embargo, para iniciativa privada es opcional. Por su parte, la NOM-002 es obligatoria para centros de trabajo. Creo que es un buen esfuerzo para empezar en el camino de la seguridad.


Como todas las normativas alrededor del mundo, estamos en aprendizaje; cada vez que sucede algún incidente, revisamos y aportamos y enriquecemos la norma. Sin embargo, lo ideal sería que no tuviera que pasar nada para poder fortalecerla. El día de hoy, bajo la circunstancia que estamos viviendo, lo que veo en riesgo es que todos estamos acumulados en viviendas, en edificios sin esa protección. No obstante, no todo es tema de regulación. 


Muchas cosas de la seguridad de nuestra casa dependen de nosotros, de entender que lo principal del área en donde vivimos es que sea segura.


E: ¿Podría generarse a corto plazo una cultura de la protección contra incendio en las construcciones nuevas, a fin de considerarla como parte de la infraestructura básica de un inmueble?

EI: Tenemos buenos indicios. Hay constructoras que en muchos de sus proyectos ya están considerando la protección contra incendio; tal vez no rociadores, pero sí estaciones de manguera en las rutas de evacuación.

Lo preocupante son las viviendas que ya existen, que no son obra nueva. Hoy estamos inmersos en eso. Actualmente el eje central es enfocarnos y echarle un vistazo al estado de las instalaciones. No sólo nosotros como jefes de familia, también están inmersos nuestros hijos, nuestros padres. Es importante tener la certeza de que vivimos en un lugar seguro.

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“Para diseñar el sistema de rociadores,
necesitaremos entender la configuración de cada vivienda: saber cuántos rociadores se necesitan en cada habitación. El día de hoy no lo tenemos, y no veo tan cercano que llegue a pasar. Sin embargo, aunque no sea cercano, es un punto que deberíamos empezar a considerar”


-Eurídice Ibarlucea,

Especialista en Protección Contra
Incendio para Victaulic México


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La protección contra incendio está en otra parte

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