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Plomería


Por Ángel Martínez / Coeditor en Revista Especificar 


​¿Quién no ha vivido una mala experiencia en algún sanitario, ya sea público o privado? Pese a ser tan importante como la sala de una casa habitación, la sala de juntas de una oficina o el lobby de un edificio, parece que este espacio está destinado a ser el último en la fila del presupuesto de una construcción o de una remodelación. Guiado por esa primera impresión, le pregunto al arquitecto Humberto Rivas Castillo, quien actualmente se desempeña como director de Especificación para Grupo Ordiez, si concuerda con esta idea, o en todo caso, cuál es la situación que viven los baños en México.


“El cuarto de baño se ha reinventando de acuerdo con las tendencias de diseño de la época, aunque esos mismos cambios van variando según la ubicación de la obra. No es lo mismo diseñar un cuarto de baño para un norteamericano, para un argentino, para un europeo, e incluso para un asiático. En algunos lugares, los tres servicios básicos están juntos; en otros, van independientes. Todas estas variantes influyen en la selección de los materiales y los acabados, así como en los muebles y accesorios”, introduce.


Los avances tecnológicos para esta área han dado lugar a instalaciones más seguras, al uso de elementos tecnológicos que hacen aún más limpios y libres de bacterias estos espacios. “Además del cambio de diseño, lo más importante ha sido el cambio de los materiales. Ahora podemos contar con materiales que ayudan a la conservación del medioambiente, ya que en su fabricación se usa una menor cantidad de plomo y se utilizan más materiales sustentables”, extiende.


El director de Especificaciones advierte que, como sucede en la mayoría de los sectores, el mercado mexicano en esta área, y quizá en el mundial, está regido por los niveles socioeconómicos. En su opinión, es éste el factor que dicta la calidad de instalación o de materiales que se utilizan: “Lamentablemente, a mayor calidad y diseño, mayor costo, y con esto me refiero a todo lo que interviene en la fabricación de los muebles y accesorios. Hoy en día podemos encontrar en el mercado ofertas que van desde los 200 mil pesos, hasta paquetes que con el 10 por ciento de esta cifra te ofrecen WC, lavabo y accesorios para el baño. Y claro, la calidad en la instalación es tan sencilla o compleja como este rango de precios”. 


Desde su punto de vista, existe en este ramo una suerte de motivación aspiracional que podría detonar el auge de sistemas más funcionales en el futuro cercano. "Posiblemente nosotros compremos una casa -ejemplifica- con muebles y accesorios económicos, que después podremos ir cambiando y haciendo más sofisticados. En todo caso, se trata de qué tanto el usuario se detenga a investigar en las ventajas de estos materiales. En esto también hay una barrera cultural, pues el usuario se va más por la apariencia que por lo que pueda haber en el interior de cada pieza. Muchas veces, el cliente final sólo quiere tres cosas: que se vea bien, imitar a su círculo social y que con la menor cantidad de inversión se pueda hacer más”, reconoce.


Esta situación se replica en algunas desarrolladoras inmobiliarias, que basan sus decisiones en la parte estética de los elementos de baño sin pensar en su funcionalidad. En este caso, la mala práctica que impera, relata Rivas, es que el material se elige para cumplir el tiempo mínimo de operación, a fin de que el comprador reciba el proyecto en “buenas condiciones” y evitar quejas o reclamos. “¿Y qué sucede? Que al segundo día de estar viviendo en la propiedad, el usuario ya está pensando en cambiar por completo los acabados del inmueble, y puesto que ya pasa a situarse en la posición del cliente final, empieza a involucrarse en temas de calidades, desempeños y costo”.


Aquí, atajo la explicación del arquitecto para hacer hincapié en ello, ¿cuáles son los puntos que como comprador y usuario de estos elementos debemos tener en cuenta: precio, ahorro, ergonomía de los sanitarios? Humberto Rivas considera que un comprador consciente y responsable debe primero tomar en cuenta el ahorro de los sistemas: “La mayoría de los sistemas sanitarios actuales aseguran un ahorro de agua, aunque, entre estos, los más eficientes son los sistemas Dual Flush, que van

desde los 6 a 4 lpd, o 4.8 y 3 lpd.. Después del ahorro, debería de pensarse en la ergonomía. Y en la ergonomía a largo plazo”.


El arquitecto Humberto hace una pausa. Gracias a la experiencia que adquirió como director de obra para hospitales en la Ciudad de México en la década de 1990, sabe lo imprescindible de la ergonomía a largo plazo: “Lamentablemente el cuarto de baño es lo último que se remodela de una casa, por lo que pueden pasar más de 20 años usándose los mismos muebles y accesorios.


En este sentido, la remodelación del baño se debe pensar a largo plazo. Debemos pensar en muebles con especificación ADA, ya que éstos nos permiten tener un mejor uso. Hay muchas marcas que manejan los mismos modelos de baño con las dos especificaciones, tanto normal de 15 pulgadas como de 16 pulgadas y media.


Esto también lo podemos hacer con los demás accesorios, como tinas y regaderas, ya que ofrecen ergonomía tanto para personas jóvenes como para gente mayor, con la garantía de que estos no se van a lastimar. Una vez que se toman en cuenta estos dos aspectos -retoma- entonces sí tendríamos que referirnos al precio”.


El perfil curricular del arquitecto Rivas abarca más de tres décadas dedicadas a la especificación de materiales, bien para hospitales en sus inicios, o para cualquier tipo de inmueble. En la actualidad, con Grupo Ordiez su misión es llevar esta garantía de calidad a quienes han confiado en la marca nacional. En la conversación, abordamos también el tema de la importancia de contar con instaladores que sepan de las nuevas tecnologías y sobre la importancia de revisar los elementos distintivos que conforman cualquier sanitario. En el primer caso, menciona que aunque en México tenemos arraigado el “hágalo usted mismo”, las tecnologías cada vez son más sencillas y compatibles con lo que tenemos en el mercado.


“En otros países, como Estados Unidos, por los materiales de construcción, instalar una válvula para regadera puede ser más fácil que en México, ya que nosotros seguimos trabajando con muros de mampostería, y para hacer algún cambio en el interior del muro se nos dificulta más”, reconoce.


Sobre lo segundo, el arquitecto estima que las certificaciones para producto es en lo último que se fija el comprador, lo cual significa que si compra un producto que brinda ahorro de agua, se debe más al azar. “Pocas veces leemos las letras chiquitas, y terminamos comprando un mueble de baño con un diseño muy bonito, pero cuyo desempeño es fatal. Quizá el sanitario o fluxómetro asegura que ahorra agua, pero resulta que no nos dimos cuenta que con 4 lpd no se logran eliminar los desechos, y en realidad hay que accionarlo dos veces para que el mueble quede limpio”.


“Además del cambio de los diseños, lo
más importante ha sido el cambio de los
materiales. Ahora podemos contar con
materiales que ayudan a la conservación
del medioambiente, ya que en su
fabricación se usa una menor cantidad
de plomo y son más sustentables”


–Arq. Humberto Rivas Castillo,

Director de Especificación, Grupo Ordiez

El redescubrimiento del baño

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