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[ CONTRA INCENDIO ]


Por Dulce Negrete


Con bombo y platillo, pero echando de menos la interacción física, el gremio mexicano de protección contra incendio celebró su primer congreso virtual este 2020, entre el 29 de septiembre y el 1 de octubre pasados. El Virtual Congress 2020 se centró en el quehacer de los organismos públicos y privados para seguir fortaleciendo el marco normativo. Hilvanó, con esta misma congruencia, cada uno de los temas relacionados con los productos de protección contra incendio, destacando que están fabricados con la más alta calidad, la cual se demuestra a través de su eficacia y rendimiento certificados, listos para los mercados comercial, industrial y de servicios del país.


En este marco, BlazeMaster, una marca de Lubrizol, ofreció una interesante charla acerca de las imprecisiones que persisten entre instaladores, especificadores, contratistas y propietarios de edificios, alrededor de la idoneidad del CPVC para los sistemas de extinción de incendios. Si bien los sistemas de tubería de acero han sido la opción tradicional para la edificación y las aplicaciones residenciales de protección contra incendios, el CPVC o policloruro de vinilo clorado tiene un historial comprobado de instalaciones rentables que ahorran tiempo.


Con 600 millones de metros de tubería instalada en más de 60 países, los sistemas de protección contra incendios de CPVC de BlazeMaster lo han convertido en el material alternativo al acero en los sistemas de rociadores automáticos para extinción de incendios. Dicho de otra forma, BlazeMaster es el sistema de rociadores de CPVC más especificado del mundo.


En el marco del Virtual Congress 2020, Marcelo Rodríguez, coordinador Regional de Generación de Demanda para CPVC de Lubrizol Zona Norte de México, compartió 6 mitos y 6 realidades respecto de este material, como parte del compromiso por la seguridad que guarda la empresa.


Mito 1: “El CPVC seguramente se derretirá en un incendio”

Realidad. Como parte de la prueba UL 1821, una columna de incendios fue sometida a temperaturas que oscilaron entre los 370 y los 483 °C; estuvo en contacto directo con las tuberías de CPVC de BlazeMaster durante 10 minutos. El resultado fue que cuando se exponen al fuego las tuberías de CPVC forman una capa. 


“El CPVC no arderá por sí solo, sino que se chamuscará, no se derretirá y aguantará temperaturas por encima de aquellas bajo las que fue concebido en su proceso. Las flamas externas lo chamuscan, creando una barrera térmica, la cual restringe el flujo de calor a través de la pared de la tubería y desacelera la tasa de quemado del material. Esta capa o cubierta de carbonización que se forma en el exterior de la tubería de CPVC funciona como una barrera térmica para reducir la conducción de calor. También, el agua que fluye a través de la tubería contribuye, porque enfría el interior, lo que reduce aún más la velocidad de combustión”, señala el ingeniero.

La rigurosa prueba Tubería y Conexiones de Rociadores Termoplásticos para Servicio de Protección Contra Incendios, UL 1821, implica que el material se asiente a una distancia mínima de una flama de 1 mil 600 °F (871 °C), con la columna de fuego tocando la tubería a una temperatura de 700-900 °F (371-482 °C).

La tubería de acero suele considerarse la más adecuada para sistemas de rociadores contra incendio, lo que ha generado ideas imprecisas sobre el uso del CPVC para el mismo fin. Marcelo Rodríguez, de BlazeMaster, las desmitifica

6 mitos sobre la tubería CPVC en sistemas contra incendio

“La tubería y las conexiones pueden sobrevivir a estas temperaturas hasta que el cabezal del rociador se active, después de 1 a 3 minutos, dependiendo de la configuración de la prueba”, explica Rodríguez.


Cabe señalar que no todos los sistemas de policloruro de vinilo clorado poseen la misma composición, ya que se diferencian por el nivel de rendimiento que brindan. Por lo tanto, suponer que los resultados de prueba de una compañía serán idénticos a los resultados de compuestos diferentes representa un riesgo para quien lo supone y para el edificio donde se coloquen.


Mito 2: “El CPVC es demasiado caro”
Realidad. Con un método de unión de cemento solvente de un sólo paso, este sistema de protección contra incendio reduce el tiempo, lo cual representa un disminución en los costos de mano de obra, alquiler y mantenimiento, porque implica menores costos de ciclo de vida.


No se necesitan herramientas adicionales.Rodríguez describe, por ejemplo, que los sistemas de protección contra incendio de BlazeMaster se utilizaron en un estudio de reacondicionamiento en un centro de asistencia con 40 habitaciones. “Se comprobó que requiere menos de la mitad de las horas de instalación: sólo 640 contra 1 mil 320 de otros elementos”.

Mito 3. “No funcionará tan bien como el acero”
Realidad. Los sistemas de tubería de CPVC ofrecen un sistema hidráulico superior en comparación con el acero, pues logran un factor C de 150 para capacidades hidráulicas, a diferencia del acero, que tiene un factor C inicial de 120 y disminuye con el tiempo.


El representante de BlazeMaster enfatiza que esta tubería no se corroe con el tiempo, como el acero; un factor importante, pues a medida que la tubería de acero se corroe, los niveles de flujo de agua disminuyen. En contraste, el CPVC mantiene el sistema de tuberías preparado para una emergencia al evitar las incrustaciones y la corrosión durante más de 50 años.

Un sistema de protección contra incendio de CPVC también proporciona inmunidad natural a la Corrosión Influenciada Microbiológicamente (MIC, por sus siglas en inglés), la cual puede provocar impacto en las características hidráulicas de la tubería, picaduras, fugas, incrustaciones o disminución del flujo interno del tubo y producir la sedimentación que puede tapar al rociador.


Hay que recordar que mantener la tubería libre de residuos que puedan desprenderse de su superficie y, potencialmente, obstruir o restringir el flujo de agua a través de un cabezal del rociador resulta crucial para garantizar que el sistema opere adecuadamente cuando sea necesario que entre en acción.


Mito 4: “El CPVC es malo para el medioambiente”
Realidad. De acuerdo con un
análisis de ciclo de vida (ACV) revisada por pares, que cumple con la norma ISO 2011, los sistemas de protección contra incendio en este caso en particular superan al acero en 12 de 13 categorías ambientales (ver Gráfica 1), que incluyen impacto en el cambio climático, agotamiento de minerales y consumo de energía, entre otros. 


Esto significa que los sistemas de protección contra incendio de la compañía tienen la mitad del impacto en el cambio climático, en comparación con el acero, pues la comprensión de la industria sobre la influencia negativa que la fabricación tiene sobre el ambiente se ha vuelto más sofisticada. Las variantes que influyen van desde la obtención de los recursos y la cantidad de energía utilizada en el proceso de fabricación, hasta la disposición final de los materiales.


“Constructores, contratistas y propietarios están eligiendo conscientemente productos o materiales que causen la menor cantidad de daño posible al medio ambiente. Y ese proceso de selección se extiende a los sistemas de rociadores contra incendio BlazeMaster, los cuales surgieron como una opción y solución más amigable”, advierte el ingeniero en Control y Computación.


Mito 5. “Es difícil de instalar”
Realidad. Los sistemas de protección contra incendio BlazeMaster son fáciles y rápidos deinstalar, porque eliminan el uso de sopletes o técnicas de fusión por calor, electricidad y prefabricación.


La tubería de CPVC no sólo ofrece una instalación más fácil, sino también más
limpia y silenciosa; no requiere que el edificio sea abandonado y minimiza la perturbación a los inquilinos durante las instalaciones de reacondicionamiento,
además de que disminuye el tiempo de instalación. En comparación con el acero, es ligero, cuesta menos, lo que significa que las instalaciones en áreas de difícil acceso son mucho más fáciles y no se requiere equipo especial para moverla alrededor de un proyecto.


Mito 6. “El CPVC en regiones sísmicas no es tan efectivo”
Realidad. Muchos instaladores prefieren las tuberías de acero porque existen conceptos erróneos sobre la capacidad del CPVC para manejar los efectos de la actividad sísmica.


El rendimiento de campo y los resultados de laboratorio realizados por ingenieros externos y científicos de materiales demuestran que el CPVC funciona tan bien como el acero durante y después de un evento sísmico.

Por ejemplo, apunta el ingeniero Rodríguez, “durante un terremoto, no puede anticipar en qué dirección la inercia moverá su sistema de rociadores contra incendios. BlazeMaster CPVC es más flexible que el acero, lo que permite que el sistema maneje mejor el movimiento. En los sistemas de acero, la inercia puede provocar fallas en la junta”.


”Para diseñar correctamente un sistema de rociadores contra incendios en una región sísmica, simplemente siga las pautas apropiadas establecidas por la Asociación Nacional de Protección Contra Incendio de Estados Unidos (NFPA, por sus siglas en inglés) y Sociedad Estadounidense de Ingenieros Civiles (ASCE, por sus siglas en inglés) o su similar en el país donde se desarrollará el proyecto”, continúa.

No sólo se trata de exponer las normas y certificaciones bajo las cuales un fabricante como BlazeMaster de Lubrizol comercializa sus productos en el mercado, sino de subrayar los porqués.
“El CPVC de BlazeMaster proporciona la confiabilidad que necesita, ya que está diseñado para la protección contra incendio. Mediante la innovadora investigación y desarrollo en Lubrizol, la tecnología BlazeMaster continúa estableciendo el estándar de la industria, además de exponer los esfuerzos que se realizan para elevar su calidad, para innovar en cuanto a su composición. Es un desafío perfectible que prueba su funcionalidad para disminuir los efectos negativos del fuego fuera de control”.

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