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Humberto Rivas es Ingeniero Arquitecto por la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura, Unidad Tecamachalco. Formó parte de Bufete de Diseño Integral Arquitectónico, Asesoría y Planeación en Diseño de Unidades Médicas, Proyectos, Diseños y Análisis Arquitectónicos, y en Grupo Coordina. Ha participado en el área de Especificaciones con Ralph Wilson. Fue integrante del primer equipo de Especificaciones de Interceramic. Formó parte del equipo de Especi.cación y Ventas de Porcelanosa. Actualmente es Director del área de Especificaciones en Grupo Ordiez.


Contacto: humberto.rcastillo@grupoordiez.com 

¿Duomando o monomando?

El Especificador


Humberto Rivas / Director de Especificación para Grupo Ordiez

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Entre la gama de opciones que hay para elegir las llaves de nuestro proyecto, contamos con diferentes tipos, que pueden clasificarse, a grandes rasgos, en tres tipos: las llaves sencillas, las llaves duomando y las que hoy conocemos como monomando.


Como Especificador, te interesará saber que la llave, válvula o grifo fue inventada desde el primer siglo de nuestra era. Esta tecnología milenaria se la debemos a la cultura romana, que, con su conocimiento y desarrollo de ingeniería, se ocupó de llevar agua a sus poblados. Esta agua era canalizada por medio de los acueductos, los cuales iban derivando en una serie de cañerías que llevaban el líquido vital. Al final de estas cañerías, en la desembocadura, se colocaba la figura, casi siempre de broce, de un animal mitológico: el grifo, que hasta el día de hoy da nombre a este elemento de uso común.


La forma de suministrar el agua perduró por mucho tiempo, hasta que, en 1800, el inglés Tomas Grill diseñó lo que hoy conocemos como llave o grifo, el cual estaba conformado por un vástago roscado con una goma al final, que permitía controlar el paso del líquido, si bien cabe resaltar que era para controlar un sólo tipo de agua.


Con el paso del tiempo y la invención y mejora de las calderas o calentadores de agua, fue necesario colocar otro grifo para regular el suministro del agua caliente. En 1800, el también inglés Thomas Campbell diseñó y fabricó la primera llave mezcladora: una doble válvula que controlaba agua fría y caliente, las cuales se unían por un caño para obtener agua mezclada.


Las llaves monomando, por otro lado, fueron inventadas en Estados Unidos, en 1937, por Alfred M. Moen, quien diseñó una esfera metálica que al irse desplazando iba permitiendo el paso del agua fría o caliente, dependiendo de hacia dónde se moviera. Este diseño perduró hasta 1947, cuando se fabricó la llave monomando como la conocemos actualmente.


Años más tarde, en 1972, la empresa estadounidense Woverine Brassse desarrolló los discos cerámicos, elementos más eficientes y duraderos, que también se utilizan en las llaves básicas, dejando atrás las llaves de vástago y el empaque de goma.


Actualmente, hay compañías que fabrican llaves básicas, duomando y monomando, pero la gran ventaja es que hay empresas que ofrecen esta variedad de opciones dentro de una misma familia; es decir, que ahora puedes combinar todas las opciones que necesites con el mismo diseño, para que tu proyecto tenga una imagen uniforme.


Las llaves básicas o de paso son capaces de controlar el flujo del agua fría o caliente; se pueden instalar sobre las cubiertas para lavabo o las bañeras, y pueden ser de 8 o de 12 pulgadas. También, cuentan con un caño normal o con un caño alto para los vasels. En el caso de las llaves que se usan para bañeras o duchas, éstas pueden tener la alternativa de algún desviador para el uso de teleducha.


También se pueden tener llaves duomando encastradas al muro para lavabo con caño largo o corto, dependiendo del tipo de lavabo que se utilice, lo cual nos permite una superficie más limpia al no tenerlas montadas en la encimera. Hay llaves monomando para lavabo o ducha. La llave monomando funciona moviendo la palanca de mando: para la derecha se puede tener agua caliente y moviéndola para
la izquierda puedes obtener agua fría y desplazándola para arriba se regula el caudal. Una de las ventajas que tienen estos nuevos diseños es que se puede regular el tope de temperatura para prevenir las quemaduras, en el caso de tener niños o adultos mayores en el proyecto.


Actualmente, hay algunas empresas que han diseñado el monomando para que sus llaves abran inicialmente en agua fría, la cual se va calentando conforme se modifica la ubicación de la maneta, que nos indica qué tipo de gua es la que saldrá. El control de la temperatura o tope de temperatura se regula moviendo dentro del cuerpo de la válvula la posición de la maneta o palanca, la cual se fija y se vuelve a ensamblar para que no sea fácil moverla e impedir accidentes.


La presión promedio del agua para que funcione este tipo de llaves que usan cartucho cerámico es de 3 Bar (1 Bar = 1.01972 kgf/ cm2); el consumo promedio e agua está dentro los 7.51 l/min. En el caso de las llaves para bañera, igualmente funcionan con 3 Bar y su consumo de agua es de 27.31 l/min.


Recuerda que una columna de agua de 1 m de altura te da más o menos una presión de 1 kgf/cm2. Hay algunas llaves que con 3 Bar de presión nos están dando un consumo de 4.56 l/min. Son las llaves que podemos usar para los proyectos que buscan obtener la certificación LEED. Algunas marcas también pueden ajustar este flujo haciendo cambios en el aireador.


Otro dato que debemos tomar en cuenta a la hora de especificar es saber si para el proyecto se usarán presurizadores o agua a presión, ya que esto también influye en el consumo de las llaves. Como Especificador hay que hacer referencia a las tablas que normalmente están en las fichas técnicas de cada producto (ver Figura).


Por otro lado, para que funcionen en México, todas las llaves deben contar con la certificación NOM. Ésta nos puede decir, además, los materiales utilizados, el tipo de acabado, los herrajes para su instalación y el consumo de agua, que, como ya se había hablado en números anteriores, nos permite saber si nuestro proyecto puede ser considerado para contar con una certificación LEED en lo que respecta al consumo de agua. Recordemos, además, que dentro de la certificación LEED hay
diferentes categorías: Platinum, para proyectos con más de 80 puntos; Gold, para proyectos de 60 a 79 puntos; Silver, para proyectos de 50 a 59 puntos; y Certified, para proyectos de 40  a 49 puntos.


Como Especificador sabrás que además de las pruebas que se tienen que hacer a las llaves hay que acompañarlas con las fichas técnicas para cada una. Recuerda que para el precio de nuestras llaves influyen los materiales usados, el tipo de acabado y el tipo de llave que requerimos (duomando, monomando o termostática, con o sin desviador).


La elección de cualquiera de las opciones analizadas va ligada directamente con el diseño de nuestra obra y, por supuesto, con el costo. Afortunadamente, con la apertura comercial contamos hoy con muchas alternativas para poder seleccionar el tipo de llave que más conviene colocar en nuestros proyectos..

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